domingo, 13 de junio de 2021

8. Historia de la química | ⚗️ Introducción a la química | Joseleg

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La palabra química proviene de la alquimia, que se refería a un conjunto anterior de prácticas que abarcaban elementos de la química, la metalurgia, la filosofía, la astrología, la astronomía, el misticismo y la medicina.

Figura 81. Demócrito (en griego: Δημόκριτος; Abdera, Tracia, c. 460 a. C.-c. 370 a. C.) conocido también como El filósofo risueño, fue un filósofo y matemático griego que vivió entre los siglos V-IV a. C.1​2​ Discípulo de Leucipo, se le llama también «el filósofo que ríe». Pensador con un amplio campo de intereses, es especialmente recordado por su concepción atomista de la materia.

A menudo se considera vinculado a la búsqueda de convertir el plomo u otro material de partida común en oro. La palabra moderna alquimia a su vez se deriva de la palabra árabe al-kīmīā (الکیمیاء). En origen, el término está tomado del griego χημία o χημεία. Esto puede tener orígenes egipcios ya que al-kīmīā se deriva del griego χημία, que a su vez deriva de la palabra Chemi o Kimi, que es el antiguo nombre en egipcio. Alternativamente, al-kīmīā puede derivar de χημεία, que significa "fundirse" (Brock, 2016; Jensen, 1998; Kuhn, 1952; Larrañaga, Lewis, & Lewis, 2016).

El concepto de química

La definición de química ha cambiado con el tiempo, a medida que los nuevos descubrimientos y teorías se agregan a la funcionalidad de la ciencia.

Figura 82.   Robert Boyle  (Waterford, 25 de enero de 1627-Londres, 31 de diciembre de 1691)1​ fue un filósofo natural, químico, físico e inventor. También fue un prominente teólogo cristiano. Como científico es conocido principalmente por la formulación de la ley de Boyle,​ además de que es generalmente considerado hoy como el primer químico moderno y por lo tanto uno de los fundadores de la química moderna. Su obra  (El químico escéptico) es considerada una obra fundamental en la historia de la química.

El término "química", en opinión del célebre científico Robert Boyle en 1661 (figura 8.2), significó el tema de los principios materiales de los cuerpos mixtos.  La definición de 1730 de la palabra "química", tal como la usó Georg Ernst Stahl, significó el arte de resolver cuerpos mixtos, compuestos o agregados en sus principios; y de componer tales cuerpos a partir de esos principios. En 1837, Jean-Baptiste Dumas consideró la palabra "química" para referirse a la ciencia relacionada con las leyes y los efectos de las fuerzas moleculares.  Esta definición evolucionó aún más hasta que, en 1947, llegó a significar la ciencia de las sustancias: su estructura, sus propiedades y las reacciones que las transforman en otras sustancias, una caracterización aceptada por Linus Pauling. Más recientemente, en 1998, el profesor Raymond Chang amplió la definición de "química" para significar el estudio de la materia y los cambios que sufre (Brock, 2016; Jensen, 1998; Kuhn, 1952; Larrañaga et al., 2016).

La química va más allá de la humanidad

La química es casi tan vieja como la humanidad, e incluso podría afirmarse que la química va más allá de la humanidad, toda especie humana “primates pertenecientes al género Homo” capaz de dominar el fuego sería también capaz de realizar procesos de transformación de la materia, desde procesos simples como endurecer la punta de un palo de madera al fuego, hasta procesos realmente complejos.

Figura 83.  La química y la humanidad.  Acostumbrados como estamos a representar a los neandertales como machos de pelo en todas partes, es interesante ver que también debían tener castas intelectuales, una tecnología no solo requiere de “genios y sabios” para su desarrollo, sino de todo un colectivo que estandariza, copia y transmite una determinada tecnología.

Investigaciones recientes demuestran que otras especies humanas como el hombre de Neandertal era capaz de realizar procesos de trasformación química complejos, como la destilación de pegamento de alquitrán en medio anaeróbico para fijar las puntas de piedra a sus lanzas de manera más firme empleando cascaras de huevo, residuos vegetales, lodo y carbón ardiente (Kozowyk, Soressi, Pomstra, & Langejans, 2017). Cualquier error haría arder el contenido.

Figura 84.  Laboratorio y cocina.  Los morteros son instrumentos que han cambiado muy poco desde que fueron diseñados para crear alimentos.

El alquitrán es un pegamento poderoso útil para las puntas de lanza más robustas que empleaban los neandertales. Pero el problema es que no es una sustancia que se obtenga fácilmente, debido a que cualquier fallo provoca un incendio y la obtención de cenizas en lugar del pegamento. La razón de esto es que el alquitrán se obtiene al destilar o separar los aceites viscosos vegetales del agua y otros líquidos volátiles de ámbar, muestras se savia o corteza vegetal. Todos sabemos que, si calentamos muestras vegetales, se llega raídamente al punto de ignición. Y al quemarse el material orgánico, lo que se obtienen son inútiles cenizas en lugar del pegamento deseado. Para destilar ese pegamento es necesario emplear un medio anaeróbico, que impida la presencia de oxígeno. Este recipiente también podría llegar a quemarse debido a que posiblemente estaría hecho de materia orgánica, así que un truco para lograr la transferencia de calor es usar una capa de tierra aislante.

De esta manera la llama se encendería sobre el montículo, pero la capa de tierra y el recipiente impiden la entrada de oxígeno, y sin oxígeno la materia orgánica no puede encenderse, lo que permite, la transformación del material natural, en otro que no es tan natural, con propósitos tecnológicos y prácticos, una imposición de la mente sobre la materia para fines concretos.

Se cree que las habilidades para controlar con precisión las temperaturas del fuego y para manipular las propiedades adhesivas requieren rasgos mentales avanzados. Sin embargo, la importancia otorgada a la tecnología adhesiva en estos debates ha superado rápidamente nuestra comprensión de la química del alquitrán de corteza de abedul y su fabricación utilizando técnicas anteriores a la era de la cerámica.

Es posible obtener cantidades útiles de alquitrán combinando materiales y tecnología ya en uso por los neandertales. No se requiere un recipiente de cerámica, y el control de temperatura no necesita ser tan preciso como se pensaba. Sin embargo, los neandertales deben haber sido capaces de reconocer ciertas propiedades “químicas” de los materiales, como adherencia y viscosidad. De esta manera, los equipos combinados de arqueólogos, antropólogos y químicos han reinventado la tecnología de la producción de pequeñas trazas de alquitrán equivalentes a las encontradas en el registro arqueológico del Paleolítico Medio. En otras palabras, los seres humanos no somos los únicos en planear cambios químicos para crear sustancias que en la naturaleza no existen, es decir, una síntesis química.

Figura 85.  Adornos.  La puerta de Isthar de Babilonia representa uno de los usos más impresionantes del ladrillo azulejo en el mundo antiguo.

El animismo, entre la superstición y la practicidad

El fundamento teórico de estos primeros cambios era el animismo, los espíritus eran convocados por el fuego y otras fuerzas para poder realizar las transmutaciones de la materia, las fermentaciones de la cerveza para crear alcohol a partir de bebidas endulzadas involucraba rituales, los creadores de armas podían llegar a ser sacerdotes (Eliade, & Ledesma, 1974), en Japón por ejemplo la bondad o maldad del herrero se transfería a sus armas.

Quienes controlan la química en esta época son fundamentalmente todos, pues solo se necesita fuego para hacer cambios químicos simples, pero quienes destacarían más en las primeras sociedades y posteriormente las primeras civilizaciones serían los herreros, boticarios y médicos chamanes que dominan los materiales naturales para crear armas, y medicamentos. Y, evidentemente, los cocineros, que por muy poco tenidos en cuenta que estén en una historia de la química, es más que evidentemente involucrados que los utensilios de cocina debieron ser los mismos que los primeros utensilios de química, pues, en muchas cocinas lo siguen siendo.

Sin embargo, ninguno de estos oficios se desarrolla para el objeto de explicar los fundamentos de los procesos, por lo que todos los instrumentos se crean para solucionar problemas concretos con aplicaciones inmediatas en cada campo, aunque eso no deja de implicar que instrumentos tan viejos y que proceden de épocas prehistóricas como el mortero, aún se empleen en los laboratorios de química más avanzados, o que de esta época procedan procesos químicos complejos como la fabricación de ladrillos comunes o de azulejos.

Las excavaciones arqueológicas continúan aportando pruebas del uso en Mesopotamia de losas de tierra cocida (pintadas por la parte exterior y después barnizadas) para pavimentar y decorar diferentes sectores de su arquitectura, desde los sencillos hogares hasta los palacios imperiales. Así lo confirman y documentan los descubrimientos hechos en diversos enclaves de la cultura del Imperio Asirio o el Persa, con ejemplos importantes como los frisos de las murallas de Babilonia, la fortaleza de Khorsabad, la antigua ciudad de Nínive, o el Palacio de Susa.

La química griega

Las primeras civilizaciones, como los egipcios babilonios, indios acumularon conocimiento práctico sobre las artes de la metalurgia, la cerámica y los tintes, pero no desarrollaron una teoría sistemática y abstracta. Una hipótesis química básica surgió por primera vez en la Grecia clásica con la teoría de los cuatro elementos. Tal como Aristóteles propuso definitivamente el fuego, el aire, la tierra y el agua eran los elementos fundamentales a partir de los cuales todo se forma como una combinación de estos.

El atomismo griego data del 440 aC, surgiendo en obras de filósofos como Demócrito (Figura 3) y Epicuro. En 50 aC, el filósofo romano Lucrecio amplió la teoría en su libro De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas). A diferencia de los conceptos modernos de la ciencia, el atomismo griego era de naturaleza puramente filosófica, con poca preocupación por las observaciones empíricas y sin interés por los experimentos químicos, aunque filósofos como Platón les dotaron de formas asociadas a los elementos de Aristóteles en la forma de los estoiqueias. En el mundo helenístico, el arte de la alquimia primero prolifera, mezclando magia y ocultismo en el estudio de las sustancias naturales con el objetivo final de transmutar elementos en oro y descubrir el elixir de la vida eterna. El trabajo, en particular el desarrollo de la destilación, continuó en el período bizantino temprano, siendo Zósimo de Panopolis un alquimista griego-egipcio su exponente más famoso (Lloyd, 2012; Sherwood Taylor, 1937).

La química árabe

 La alquimia continuó desarrollándose y practicándose en todo el mundo árabe después de las conquistas musulmanas, y desde allí, y desde los remanentes bizantinos, se difundió en la Europa medieval y renacentista a través de traducciones latinas. Algunos químicos musulmanes influyentes fueron Abū al-Rayhān al- Bīrūnī, Avicenna (Figura 4) y Al-Kindi, quienes se opusieron al esoterismo y los cuatro elementos de la alquimia clásica, particularmente la teoría de la transmutación de metales; y al-Tusi describió una versión de la conservación de la masa, señalando que un cuerpo de materia puede cambiar, pero no puede desaparecer.

Figura 86.  Avicena. Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sĩnã (en persa: ابو علی الحسین ابن عبدالله ابن سینا; en árabe: أبو علي الحسین بن عبدالله بن سینا; Bujará, Gran Jorasán, c. 980-Hamadán, 1037). Fue médico, filósofo, científico, polímata, musulmán, de nacionalidad persa por nacimiento.​ Escribió cerca de trescientos libros sobre diferentes temas, predominantemente de filosofía y medicina.

El desarrollo del método científico moderno fue lento y arduo, pero un método científico temprano para la química comenzó a emerger entre los primeros químicos musulmanes, a partir del siglo noveno el filósofo árabe ibn Hayyān (conocido como "Geber" en Europa), que es a veces denominado "el padre de la química", introdujo un enfoque sistemático y experimental para la investigación científica basada en el laboratorio, en contraste con los antiguos alquimistas griegos y egipcios, cuyas obras fueron en gran parte alegórica y, a menudo ininteligible. Los alquimistas árabes se comunicaban entre ellos y criticaban, lo cual implica la aparición de las primeras comunidades científicas, con un lenguaje propio y problemas de investigación comunes (Cobb & Goldwhite, 2001).

Figura 87.   Antoine-Laurent de Lavoisier  (París, Francia, 26 de agosto de 1743 - ibídem, 8 de mayo de 1794) fue un químico, biólogo y economista francés. Considerado el «padre de la química moderna»​ por sus estudios sobre la oxidación de los cuerpos, el fenómeno de la respiración animal, el análisis del aire, la ley de conservación de la masa o ley Lomonósov-Lavoisier,2 la teoría calórica, la combustión y sus estudios sobre la fotosíntesis.

La ilustración

Bajo la influencia de los nuevos métodos empíricos propuestos por Sir Francis Bacon y otros, un grupo de químicos en Oxford, Robert Boyle, Robert Hooke y John Mayow comenzaron a remodelar las viejas tradiciones alquímicas en una disciplina científica. Boyle, en particular, es considerado como el padre fundador de la química occidental debido a su trabajo más importante, el texto clásico de la química “El químico escéptico” (Boyle, 1911) donde se hace la diferenciación entre las pretensiones de la alquimia y los descubrimientos científicos empíricos de la nueva química. Formuló la ley de Boyle, rechazó los "cuatro elementos" clásicos  y propuso una alternativa mecanicista de átomos y reacciones químicas que podrían estar sujetos a un experimento riguroso (Brock, 2016; Jensen, 1998; Kuhn, 1952; Larrañaga et al., 2016).

Figura 88.   Georg Ernst Stahl (22 de octubre de 1659 - 24 de mayo de 1734) fue un químico, médico y filósofo alemán. Apoyaba el vitalismo, y hasta finales del siglo XVIII sus trabajos sobre el flogisto fueron aceptados como una explicación para los procesos químicos.

Figura 89. Sir Humphrey Davy, 1er Baronet,  (Penzance, Cornualles, Reino Unido, 17 de diciembre de 1778 - Ginebra, Suiza, 29 de mayo de 1829) fue un químico británico, considerado el fundador de la electroquímica, junto con Alessandro Volta y Michael Faraday.

El flogisto, el átomo y la química de gases

La teoría del flogisto (una sustancia en la raíz de toda la combustión) fue propuesta por el alemán Georg Ernst Stahl (Figura 5) a principios del siglo XVIII y fue anulada por el químico francés Antoine Lavoisier (Figura 6), el análogo químico de Newton en el siglo pasado para la Física; quien hizo más que ningún otro para establecer la nueva ciencia sobre una base teórica adecuada, elucidando el principio de la conservación de la masa y desarrollando un nuevo sistema de nomenclatura química utilizado hasta el presente, también enfocándose en el desarrollo de textos de enseñanza para popularizar su punto de vista.

Antes de su trabajo, sin embargo, se habían hecho muchos descubrimientos importantes, específicamente relacionados con la naturaleza del "aire" que se descubrió que estaba compuesto por muchos gases diferentes. El químico escocés Joseph Black (el primer químico experimental) y el holandés J. B. van Helmont descubrieron el dióxido de carbono, o lo que llamaron "aire fijo" en 1754; Henry Cavendish descubrió el hidrógeno y dilucidó sus propiedades y Joseph Priestley e, independientemente, Carl Wilhelm Scheele aisló el oxígeno puro (Brock, 2016; Jensen, 1998; Kuhn, 1952; Larrañaga et al., 2016).

El átomo

El científico inglés John Dalton propuso la teoría moderna de los átomos; que todas las sustancias están compuestas de 'átomos' indivisibles de materia y que átomos diferentes tienen pesos atómicos variables.

El modelo matemático de Dalton presentó fallas graves que casi lo convierten en un hazmerreir científico. Estos problemas fueron corregidos por químicos de gases como Joseph-Louis Gay-Lussac, Amadeo Avogadro, y Stanislao Cannizzaro entre muchos otros. Sin embargo, la teoría atómica no fue fácilmente aceptada y durante casi todo el siglo XIX se dudó de su existencia. Aunque sus afirmaciones no serían confirmadas sino hasta el siglo XX por parte de Perrin y Einstein (Bigg, 2008; Haw, 2002; Philibert, 2006).

La tabla periódica y la purificación de elementos

El desarrollo de la teoría electroquímica de combinaciones químicas se produjo a principios del siglo XIX como resultado del trabajo de dos científicos en particular, J. J. Berzelius y Humphry Davy (Figura 8‑9), hecho posible por la invención previa de la pila voltaica de Alessandro Volta. Davy descubrió nueve elementos nuevos, incluidos los metales alcalinos, extrayéndolos de sus óxidos con corriente eléctrica. El británico William Prout propuso por primera vez ordenar todos los elementos por su peso atómico, ya que todos los átomos tenían un peso que era un múltiplo exacto del peso atómico del hidrógeno. J. A. R. Newlands ideó una tabla inicial de elementos, que luego fue desarrollada en la casi-moderna tabla periódica de elementos en la década de 1860 por Dmitri Mendeleev e independientemente por varios otros científicos como Julius Lothar Meyer. Los gases inertes, más tarde llamados gases nobles, fueron descubiertos por William Ramsay en colaboración con Lord Rayleigh a fines de siglo, completando así la estructura básica de la tabla, aunque muy diferentes de nuestras tablas de mano, las cuales no se estandarizarían sino hasta el siglo XX (Brock, 2016; Jensen, 1998; Kuhn, 1952; Larrañaga et al., 2016).

La físico-química nuclear y el átomo

A comienzos del siglo XX, los fundamentos teóricos de la química finalmente se comprendieron gracias a una serie de descubrimientos notables que tuvieron éxito al explorar y descubrir la naturaleza misma de la estructura interna de los átomos. En 1897, J. J. Thomson de la Universidad de Cambridge descubrió el electrón y poco después el científico francés Becquerel y la pareja Pierre y Marie Curie investigaron el fenómeno de la radioactividad.

Figura 810Niels Henrik David Bohr (1885-1962) fue un físico danés que contribuyó en la comprensión del átomo y la mecánica cuántica. Fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1922

En una serie de experimentos de dispersión pioneros, Ernest Rutherford de la Universidad de Manchester descubrió la estructura interna del átomo y la existencia del protón, clasificó y explicó los diferentes tipos de radiactividad y transmutó con éxito el primer elemento bombardeando nitrógeno con partículas alfa. Su trabajo sobre la estructura atómica fue mejorado por sus estudiantes, el físico danés Niels Bohr y Henry Moseley. La teoría electrónica de enlaces químicos y orbitales moleculares fue desarrollada por los científicos estadounidenses Linus Pauling y Gilbert N. Lewis. El año 2011 fue declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Química. Fue una iniciativa de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada, y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura e involucra sociedades químicas, académicos e instituciones de todo el mundo y se basó en iniciativas individuales para organizar actividades locales y regionales (Van Melsen, 2004).

Aclaraciones finales

Esta breve reseña de la historia de la química se realiza desde la perspectiva de la química general o química inorgánica, por lo que se ha excluido de manera consciente los detalles de la historia de la química orgánica, y la bioquímica.

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